lunes, 12 de marzo de 2012

Adiós, finca, ha sido un placer..

Ahora si que he dicho adiós a la finca. Ayer, domingo,  fui a la finca y ya estaba puesto el candado de la puerta. Con mucha decisión me colé por la finca del "Mangolo" y me dispuse a regar los árboles por última vez. se me complicó todo porque rompí la manilla de la puerta donde Miguel guarda los cubos, así que decidí irme.
Ni siquiera me quedé a comer la naranja y a fumar un pitillo. No me encontraba cómoda.
Sé que Miguel me va a dar una llave, iré alguna vez, pero dejaré de hacerlo progresivamente.
Aquello ya no es de Juanti y me alegro, porque cada vez  veo más dificultades para tener la finca bien.
Siempre me quedará el recuerdo y si éste me falla, que no sería difícil, este blog.
Así que punto y final a una etapa.
Ahora falta vender mi casa para decir adiós a este pueblo que nunca me ha terminado de gustar, aunque tengo cosas que agradecer por haber vivido aquí.

jueves, 1 de marzo de 2012

Aún es nuestra

Acaba de venir Juanti a casa. Ha quedado con Miguel para ir al notario  a hace el alquiler con opción a compra de la finca.
Se mezclan la alegría porque Juanti se deshaga de este "marrón" imposible de controlar  (era lo que yo quería) y la pena por perder un lugar al que hemos ido tantas veces.  Donde hemos discutido y reido tanto, sobre todo discutido. Y donde hemos trabajado mucho, especialmente la marabunta y yo, el escarabajo pelotero.
He terminado de podar las viñas y ya había empezado a regar los árboles, un trabajo agotador. Parece que aquí acaban mis trabajos.
Me da pena haber abandonado el blog tanto tiempo, pero es que, últimamente,  he ido poco.
Ya han salido algunas florecillas y los almendros están a punto de florecer. Y todo está seco, como arrasado por un huracán y es que este invierno no ha hecho mucho frío, no ha llovido y hemos tenido mucho viento.
Ahora, cuando vuelva, la finca ya no será suya (nuestra), iremos a recoger las herramientas y haré las últimas fotos.
Aunque Miguel quiere que siga yendo y me dará una llave, ya no será igual. Dejaré, progresivamente, de ir y me buscaré otros lugares donde pasear.
Pongo las últimas fotos de mis trabajos,  he podado la totalidad de las viñas y, como siempre, algo he limpiado.
Parece que hay un problema con las fotos. Ya las pondré.

sábado, 14 de enero de 2012

Empezamos nuevo año

Ya estamos en 2012. En mi se había producido un cambio con respecto a la finca, ya la veía vendida. Pero ayer me enteré que Juanti no ha hecho aún ninguna gestión para ponerlo en marcha.
Me decepcionó el asunto. No es que yo quiera deshacerme de la finca porque no me guste, sino porque la veo inabarcable para mis posibilidades y como se va deteriorando poco a poco.
Me dan pena, sobre todo, los olivos, que llevan años sin podarse y son lo que más vale de la finca. Terminarán por perderse.
Tampoco me gustan las nuevas vecinas, unas vacas que son el principio de una ganadería que Miguel quiere poner en la finca. Para eso necestita la de Juanti.


Las vacas huelen mal. No sé a que espera Juanti para aprovechar esta oprtunidad, esas tierras valen cada día menos y esta es la mejor oportunidad que va a tener para venderlas sin perder dinero.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Paseo por la finca

Ayer domingo, después de una semana,  me di un agradable paseo por la finca. Quiero decir con ello que no realicé ninguno de mis trabajos habituales de limpieza o riego.
Durante el paseo fui observando, recordando y, por supuesto, descubriendo cosas nuevas y asombrosas.
Recordé, por ejemplo, la tenaz búsqueda de agua realizada por la marabunta, bien para almacenarla, bien para que manase.
Dan testimonio de ello los cuatro grades agujeros excavados en diferentes partes de la finca.
El primero fue hecho con el propósito de almacenar agua:


En los dos siguientes quisieron hacer un pozo del que sacar agua:



En este último querían recoger el agua de los pozos anteriores:


Son muy parecidos, pero yo sé bien donde ubicarlos. Afortunadamente, el vecino, Miguel, nos deja recoger agua de su pozo y podemos regar en verano, porque estos sólo tienen agua en caso de grandes lluvias.
Escribo pasadas 3 semanas, pero son cosas que observé en aquel paseo.
No todo lo hecho por la marabunta carece de sentido: casi han logrado exterminar las zarzas, sin usar venenos, sólo a base de cortarlas (aquí yo he aportado mi granito de arena arrancando raices de las mismas).
Su obra más útil ha sido la construcción de esta escalera de tierra que da paso de la finca más baja a la más alta, justo a la altura de mi nido.



Otra de las obras magnas de la marabunta es el cerco de piedra colocado alrededor de las encinas del centro de la finca que delimitan un espacio muy bonito.


Dejo para lo último, la verdadera gran azaña de estos esforzados chicos: el camino de acceso desde la puerta de entradaque permite la entrada de coches y da la vuelta completa a la finca.



Y paseando, paseando realicé uno de mis grandes descubrimientos: ¡la nave en la que vienen los aliens desde su lejano planeta!  Disimulada en el tronco de una vieja encina no ha pasado desapercibida para mis ojos.


También me di el lujo de recorrer la parte de la finca que da a la carretera que he dejado libre de rastrojos y permite apreciar mejor las dimensiones de ésta. Otro de mis grandes trabajos; me ha costado meses dejarla así.

Observé que no sólo tenemos chaparros en la finca, hay también hermosas encinas que ya deben tener unos cuantos años.
 Como ejemplo pongo ésta que está junto a la calzada romana, otra de las grandes obras.


Un día provechoso, aunque no realicé ninguno de mis trabajos habituales. No quité ni un rastrojo.


jueves, 8 de diciembre de 2011

¿Adiós a la finca?

Ayer me dijo Juanti que está en negociaciones con Miguel (dueño de Estrella) para vender o alquilar con opción a compra la finca.
Bueno, no me llevo un disgusto por ello.  La finca es demasiado grande para cuidarla sin los medios adecuados.
Yo me quedaría con un trocito de ella, el que puedo abarcar, las viñas de la entrada y mi placita. De todo lo demás puedo prescindir, sobre todo de la finca de abajo, que tiene rincones preciosos, pero escondidos entre los rastrojos, imposibles de apreciar.
Lo cierto es que la finca precisa dinero y personal para cuidarla: arrancar las viñas viejas, sanear las higueras, podar los olivos, ararla cada año, quitar los chaparros y dejar las encinas limpias, en fin, una serie de cosas para las que necesitas conocimientos y herramientas.
Pero creo que los planes de Miguel van por otro lado, quiere hacer una ganja de vacas. Cierto es que la ganadería renta más que la agricultura, con lo que la finca perderá su aspecto actual y se llenará de malos olores. Una pena.
Pero me alegro que Juanti se libre de este terreno, al que, yo creo, ha perdido todo su aprecio. Él la compró con otra intención, sobre todo por las niñas y no le han salido los planes. Al menos recuperará todo su dinero, lo que no es corriente en estos tiempos de crisis.
He sido yo la que más ha disfrutado de la finca. Lo que he adquirido yendo a ella, estando en contacto tan directo, es a amar la naturaleza, el esfuerzo físico, la tenacidad. El balance no está mal.
 Los hermanos nos hemos visto más, estábamos muy desunidos y allí, aunque hayamos peleado, al menos hemos estado juntos.
Yo llevo dos años intentando vender la casa de Cenicientos que es demasiado grande para mí y me tiene atada a un trabajo que estoy terminando por odiar.
Sé que perderé dinero al venderla, pero no me importa, quiero irme de aquí, empezar algo nuevo. No sé el qué, pero quiero cambiar, no puedo acabar aquí mi vida.
Se aproxima el fin de un ciclo.
Me gustaría poder decir : adiós finca, adiós casa, adiós Cenicientos.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Cinco semanas después

Si, nada menos que cinco semanas he tardado en volver a la finca, lo que quiero que se haga habitual, como lo era antes.
Entre el esguince, la cantidad de trabajo de la residencia que he tenido que hacer en casa y lo mal que me organizo, me he privado del único descanso que tengo, recorrer el camino hasta la finca, hacer algo por allí y obsevar los cambios que se producen en la naturaleza. Ver paisajes, pasear entre las viñas, saludar a Estrella (y darle uvas), en fin, olvidarme un poco de lo cotidiano, de lo que me preocupa, hacer ejercicio. Las ventajas de las que gozo  al ir allí.
Me la encontré preciosa.
Durante este més ha llovido bastante lo que ha puesto una delicada capa de hierba sobre el suelo de la finca. Por otro lado los días en que no ha llovido han sido bastante cálidos y las plantas no saben muy bien en qué época están. Las higueras casi han perdido todas su hojas, pero ya están echando brotes.
Desde luego, el cambio climático aquí se está produciendo. No ha helado ni una sola noche y el sol calienta a medio día. Afortunadamente ha llovido, no sé que pasaría si no lo hubiera hecho.

Me he encontrado mi nido precioso:



Y el resto de la finca ya muestra que el otoño ha llegado, con ciertas particularidades. Aún hay avispas y las hormigas se hacen unos hormigueros muy curiosos.



Las hormigas se hacen estos bonitos y útiles hormigueros:



Y la calzada romana luce en todo su esplendor.


Regreso a la finca

El día 25 de noviembre volví a la finca tras un largo periodo sin ir a ella.
Todo comenzó con el esguince que me hice el día 18 de octubre. A todo el mundo le he contado que me lo hice en la puerta de casa. La realidad es que fue un golpe  tras saltar un muro para coger unos higos, camino de la finca. A veces hago cosas que me van a costar un disgusto serio. Ya no tengo 20 años y me comporto como si los tuviera, salto, me subo a ls árboles. Así me doy los golpes que me doy, por atolondada.
Bueno, antes de contar la alegría que me ha supuesto volver a la naturaleza, voy a poner fotos del muro desde el que me tiré y donde me hice el esguince.
La tomé el día 28 de octubre, en que me aventuré a hacer el camino hasta la finca.

Atrás se ve  la higuera de los ricos higos. No le he cogido manía. El año que viene nos encontraremos de nuevo.
Era un día cálido de otoño, de este extraño otoño y la finca estaba preciosa. Tomé alguna foto.

Las viñas aún conservaban sus hojas verdes, como las higueras y todo tenía un aire veraniego.